Derrek Lee y Aramis Ramírez estaban llamados a volver a ser el corazón ofensivo de los Cubs, tal como lo habían sido desde que Lee llegó al equipo en 2004 en todas y cada una de las temporadas donde ambos se mantuvieron sanos. Este año, sin embargo, la cosa no apuntó nada bien desde el principio y el dúo tuvo averages de .205 y .152 en abril, .257 y .173 en mayo, .237 y .265 en junio, con un total de 16 jonrones y 52 empujadas. Lee mantuvo su producción más o menos similar todo el año y cuando salió del equipo en un cambio, acumulaba 16 jonrones y 56 empujadas (terminó el año con 19 y 80), mientras que Ramírez tuvo un tórrido julio y un buen agosto para maquillar un poco su año y cerrarlo con 25 jonrones y 83 empujadas. Pero cuando ninguno de los dos bates de tu corazón ofensivo termina la temporada con 90 empujadas, es fácil explicar por qué te fue tan mal durante el año. El 2010 de los Cubs estuvo sentenciado con la pobre producción de Lee y Ramírez en esos primeros tres meses de temporada. En especial, porque es difícil jalar el gatillo cuando tanto tu tercero y cuarto bate están en problemas. El manager Lou Piniella hizo muchísimos cambios de lineup en esos primeros tres meses del año, pero siguió dándole turnos importantes a Lee o a Ramírez o a los dos en vez de tomar la medida extrema de bajar a ambos simultáneamente en el orden al bate. Uno entiende que Piniella no lo haya hecho, pero por ahí quizás se fue la oportunidad de darle un vuelco a la temporada.
Recuento de la temporada. Lo malo: 4-La primera mitad de Lee y Ramírez
7 de octubre de 2010 por