Los Cubs no corren

Marlon Byrd de primera para segunda

En un juego donde los Cubs iban una carrera por debajo en el noveno inning sin outs, el hombre en primera, Marlon Byrd, salió al robo sorprendiendo a todo el mundo menos al receptor de los Cerveceros de Milwaukee, que lo puso out y sacó el empate de circulación cuando cuarto, quinto y sexto bate del lineup seguían en el turno. Pero la sorpresa no fue solamente debido a la situación donde Byrd decidió correr, sino porque apenas era la segunda vez en nueve juegos que un Cubbie intentaba robarse una base. ¿La otra? En el primer juego de la temporada y con el mismo resultado: Darwin Barney fue puesto out.
El robo de bases es una de esas estadísticas que están siendo vistas cada día con mayor desdén por los nuevos análisis del béisbol, por lo que muy pocos señalarán como una deficiencia de los Cubs en 2011 el poco peligro que representan para los contrarios cuando están en primera base. Pero más allá de la incidencia estadística del robo de base, hay un efecto interesante en el equipo contrario cuando un jugador que roba bases está en primera, porque puede mover a los infielders con sus amagos y dividir la concentración del lanzador entre él y el bateador. Si además de vez en cuando puede ponerse en posición anotadora sin necesidad de un hit o un boleto más o de entregar un out con un sacrificio, pues bienvenido sea el robo de base. Al final, se trata de tener distintos ingredientes para fabricar carreras y ese estará faltando en los Cubs en 2011.
Volviendo al juego de este domingo, un equipo que en los años recientes ha mostrado que no sabe venir de atrás, entrega la potencial carrera del empate en una jugada que no suele realizar. El asunto era suficientemente extraño para que fuera tocado hasta el cansancio por los periodistas después del juego, a tal punto que Byrd, que es un jugador reconocido por su buen carácter y afabilidad, estuvo muy cerca de tener un altercado con la prensa. La explicación más plausible de la jugada tampoco deja muy bien parado a los Cubs. Al parecer, que Byrd saliera al robo fue una confusión en la señas.
En todo caso, van nueve juegos y el equipo lleva de 0-2 en robos de base. Hay que llevar la cuenta de cuántos juegos pasan antes de que un Cubbie tenga éxito en la empresa y quizás hasta podría abrirse una especie de quiniela al respecto.

 



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