La verdadera maldición

Aramis es retirado del encuentro

Parte alta de la séptima entrada. Una rolata fuerte por tercera se estrella contra la cara de Aramis Ramírez y le corta el labio, obligando a que el jugador fuera remplazado. Tres bateadores más tarde, Michael Bourn da línea de hit con las bases llenas que trae a la goma las dos carreras con que el equipo de los Astros de Houston ganarían 3 a 1 a los Cubs de Chicago, barriendo la serie de tres en el Wrigley Field. Pero ni la lesión ni las dos carreras importaron, en el descanso de la séptima todo el estadio se levantó para cantar el “Take me Out to the Ball Game”.

Mi teoría es simple. Si los Cubs están malditos, a estas alturas de la historia no es tanto por unas apuestas en la Serie Mundial de 1918 ni por el maleficio del dueño de una cabra en 1945, para mí es el mal karma que le ha traído al equipo el tener que escuchar el “Take me Out to the Ball Game” un juego sí y otro también, independientemente de cómo vaya el partido y de lo que haya sucedido en el séptimo inning. Lo del juego de esta tarde fue como celebrar la lesión de Aramis, que por suerte no fue grave y aunque le tomaron puntos en el labio no se espera que vaya a la lista de incapacitados. Ese canto de hoy fue muy pavoso.

Aramis fue sustituido por DJ Le Mahieu en lo que fue el segundo juego en grandes ligas del prospecto, aunque consumió apenas su segundo turno, también sin suerte. Ser novato en la era Mike Quade no está siendo lo atractivo que la mayoría esperábamos con la contratación del manager, pero de eso hablaré más largo en una próxima entrada.



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