La era Rizzo comienza en el North Side

Anthony Rizzo

La pareja Theo Epstein y Jed Hoyer no descansa y apenas dos días después de cambiar al problemático pero simbólico Carlos Zambrano, los Cubs adquieren al primera base que tenían en la mira y que podría ocupar la primera almohadilla de los Cachorros por muchos años: Anthony Rizzo. De 22 años, zurdo y de mucho poder, Rizzo es un favorito de Epstein y Hoyer. El primero lo seleccionó en el draft para los Medias Rojas y el segundo se lo llevó a San Diego en el cambio de Adrián González. Con semejantes antecedentes y la necesidad de los Cachorros de obtener un 1B, era cuestión de tiempo para que Rizzo llegara a los Cubs.

Cuestión de tiempo y de años en el contrato de Prince Fielder

Porque al parecer eso fue lo que separó al agente libre Fielder de firmar con los Cubs. Es pura especulación, pero los Cubs probablemente trabajaron en ambos frentes hasta que una negociación estuviera lista y la otra no. La nueva gerencia no luce dispuesta a entregar contratos de aliento más largo del que crean prudentes. No en balde es una gerencia que hereda el contrato de Alfonso Soriano, al que todavía se le deben 3 años y más de cincuenta millones de dólares y que a la edad de 36 años necesitaría jugar de bateador designado para alargar su carrera, posición que los Cachorros no pueden ofrecerle salvo cuando vayan de visita en una serie interligas.

Al parecer, ese es el miedo con Fielder, jugador que por su tipo de cuerpo y sus características como pelotero, es etiquetado por muchos como candidato a tener un rápido declive una vez que pase de 30 años. Si estas especulaciones son ciertas, quizás sea pecar de precavidos ante una estrella como Fielder, quizás sea sabiduría pura, pero lo más importante es tener una gerencia que quiere un jugador pero no a cualquier precio. “Por cinco años queremos a Fielder, por diez no” es una posición interesante y muy distinta de la anterior gerencia que daba dólares de más, años de más y poder de veto a cambios de más.

Rizzo comenzará en triple A

Es lo que se supo tras el anuncio del cambio. Eso abre la posición de 1B para Bryan La Hair, un jugador de 29 años que nunca ha tenido un verdadero chance en la gran carpa y que bien podría ser una agradable sorpresa o una pesadilla en este 2012. Pero Rizzo necesita un poco más de desarrollo antes de que le den permanentemente el trabajo.

Palabras para Cashner

Los Cubs dieron piezas importantes para obtener a Rizzo. En un cambio dos x dos, los Padres reciben a Andrew Cashner y al jardinero Kyung-Min Na. Cashner iba a ser parte de la rotación abridora de los Cubs en 2011, pero una lesión en su primer juego acabó con ese proyecto. Regresó con fuerza, pero hoy es una incógnita y estaba contemplado que en la primavera recibiría una oportunidad como abridor, aunque lo más seguro es que ocupara un lugar en el bullpen. Serán los Padres quienes vean qué puede dar Cashner, un lanzador que aun luce con mucho futuro.

Es un cambio de esos que contentan a las dos partes, pues se obtienen piezas importantes, futuro por futuro. Los Cubs también recibieron un lanzador, Zach Cates, de 22 años. Pero la pieza central es Rizzo, que junto a Starlin Castro podrían ser la fundación de muchos éxitos para el equipo. Esperemos que así sea.

La larga despedida de Carlos Zambrano

Carlos Zambrano no lanzará de nuevo para los Cubs

No se trata de lo que pudiera hacer Carlos Zambrano en 2012 por los Cachorros. Tampoco de lo que hizo por el equipo a lo largo de su carrera. Ni siquiera de los 18 millones que tenían que pagarle y los 15 que ahora le pagarán este año por lanzar en otro equipo. Porque más allá de su potencial rendimiento, más allá de si se consideran exageradas las reacciones a sus desplantes, más allá incluso de los millones de dólares que representa en el presupuesto, era un problema para el equipo, un problema de imagen y de mensaje para la nueva gerencia y Theo Epstein y Jed Hoyer actuaron en consecuencia. Se trata de un nuevo comienzo y la imagen que se está proyectando y el mensaje que se está enviando es que el pasado reciente no puede marcar las decisiones actuales.

Epstein lo dejó entrever horas antes en una entrevista en la que le preguntaron por el lugar de Zambrano en la nueva filosofía del club. Epstein respondió que en el equipo que estaban proyectando no tenía cabida la actitud que Zambrano había mostrado en las recientes temporadas. Le faltó decir que en la nueva filosofía tampoco cabía esperar a ver si la actitud de Zambrano era en parte resultado de su relación con la anterior gerencia. Cortar por lo sano. Y bienvenido sea.

Porque siendo pragmáticos, esperar que Epstein y en especial Dale Sveum dedicaran energía en sus ya de por sí difíciles trabajos para ver cómo lidiaban con el Toro y cómo reaccionaba Zambrano tras cada juego, era pedirles demasiado. Las verdaderas opciones no eran otras que dejarlo libre y pagarle 18 millones por no jugar o cambiarlo y recibir algo por el jugador: un descuento en esos 18 millones y alguna que otra pieza.

El descuento fue de 3 millones, poco, y los Cubs tendrán comprometidos 15 millones de su presupuesto 2012 en pagarle a Zambrano por lanzar para los Marlins. Pero la pieza adicional recibida tiene cierto potencial de ser mejor de lo que luce en el papel. Chris Volstad tiene 25 años, 2012 es su primer año de elegibilidad para el arbitraje salarial y desde 2008 ha sido parte de la rotación abridora de los Marlins sin los resultados esperados por el equipo. Los Marlins, en efecto, esperaban una estrella, no en balde fue su primera escogencia del draft de 2005 y lo subieron al equipo grande cuando tenía 21 años, dándole de inmediato responsabilidades de abridor.

Ahora, Volstad llega a un equipo donde lo único que se espera de él es que las máquinas dispensadoras de Gatorade permanezcan intactas a su paso. Quién sabe si eso es lo que necesita el jugador para dejar unos números más sólidos que el 4.59 de efectividad y 1.409 de WHIP que ha acumulado en sus 4 primeras temporadas en liga grande.

Volstad es otra apuesta de bajo riesgo y con cierto potencial de dividendos del dúo Epstein-Hoyer. Frente a la apuesta de alto riesgo que significaba mantener a Zambrano en el róster parece incluso una medida conservadora. La ganancia mayor se supone vendrá en el ambiente dentro del clubhouse. La ganancia en el terreno será adicional. Veremos cuáles son las pérdidas.

¿Cambiar o no cambiar a Garza? He ahí el dilema

Matt Garza en la mira de varios equipos

Los Cubs tienen en sus manos al que quizás sea el lanzador más atractivo del mercado en estos momentos. Matt Garza no solo es un pitcher de la parte alta de la rotación, además no llega a 30 años y estará bajo control del equipo por otras dos temporadas. Por si fuera poco, tuvo éxito en la división Este de la Liga Americana enfrentando a los Yankees y a los Medias Rojas. Esto hace que esos dos equipos y los Azulejos de Toronto, entre otros, estén tocando las puertas de la oficina de Theo Epstein y Jed Hoyer preguntando por Garza. Y los Cachorros están escuchando.

Pero escuchar no es actuar y los Cubs tienen también la opción de firmar a Garza en una extensión de contrato y asegurarse los servicios del derecho por varios años más allá de los dos que le quedan antes de que pueda declararse agente libre. Así que Chicago está en un dilema de esos que da gusto tener. Pueden decidir cambiar a Garza o mantenerlo en el equipo. Cualquiera de las dos decisiones puede ser percibida como la decisión correcta o como la decisión equivocada, depende de los argumentos que se pongan en juego.

Cambiar a Garza será la decisión correcta si se obtienen prospectos importantes por él. La oficina lo sabe y al parecer está pidiendo alto, muy alto, por él. Ya nos sorprendieron con el retorno obtenido por Sean Marshall. No solo Travis Wood pudiera ser parte de la rotación abridora de los Cubs este mismo año, sino que los dos prospectos obtenidos también pudieran llegar a las mayores en un año o dos o servir para otros cambios. Si por Marshall se logró un 3×1 con buenas perspectivas, por Garza andarán buscando un retorno superior.

Evitar la decisión equivocada parece sencillo acá. Simplemente no hacer un cambio a menos que los prospectos que se obtengan estén catalogados como de gran potencial. Claro que siempre existe el riesgo de que lo que luce con mucho futuro resulte sin ninguno, pero eso que lo diga el tiempo. Si el paquete ofrecido por los equipos interesados no es sumamente atractivo, los Cubs no deben hacer el cambio, no tienen por qué y no hay razones para creer que lo harían.

Decidir mantener a Garza tiene varias opciones también. Porque un cambio en el futuro, incluso en medio de la temporada 2012, no estaría descartado. Además, los Cachorros no están obligados a hacer nada con el jugador, por algo está bajo control del equipo. Bien pudieran esperar al final de la campaña e ir a arbitraje. Pero firmarlo en una extensión luciría como un compromiso de la gerencia con las piezas que pueden traerle éxitos al equipo. Garza es un excelente elemento para apuntalar una rotación de cara a las próximas temporadas, 2012 incluido.

La decisión equivocada pudiera ser comprometerse a un 2012 con Garza sin que haya un plan real para mejorar al equipo en el corto y mediano plazo. En 2013, Garza muy probablemente seguirá siendo una pieza de cambio atractiva pero un poco menos de lo que es ahora, porque aunque todavía estará bajo control del equipo ya solo sería por un año. Eso, sin revisar qué lanzadores podrían estar en el mercado el año que viene. Pero difícilmente el equipo pueda competir en este 2012 y el trabajo debe ser hecho de cara a fortalecer las bases del equipo para éxitos futuros, no en busca de un éxito inmediato sin base. Otra vez, la actual gerencia parece estar mirando al 2012 con precaución y al futuro con interés, por lo que mantener a Garza sería decidido sobre ese plan.

Matt Garza, por ahora, luce con muchas posibilidades de ser cambiado por los Cubs. Si ello sucede, que sea para construir una organización más sólida y con mejores opciones de cara al futuro. Todavía, tal como lo señalé en el artículo sobre lo que esperan los fanáticos de los Cubs, el 2012 se presenta como un reto difícil para Epstein y Hoyer. Pero incluso saliendo de Garza, si el cambio es considerado un acierto, tal como fue considerado el de Marshall, las expectativas por el proyecto actual pudieran crecer. Y aumentar las expectativas de los fanáticos es parte del plan de toda gerencia.