Algunos comentarios sobre el nuevo manager de los Cubs

Ya han pasado un par de días desde que los Cubs anunciaran que Mike Quade será el manager del equipo en las temporadas 2011 y 2012, con una opción del club para 2013, y como con todo lo relacionado con los Cubs, por supuesto los comentarios no han parado, moviéndose desde los elogios por la decisión hasta los insultos para el gerente general Jim Hendry y los dueños, la familia Ricketts. Lo cierto es que la noticia se debe recibir con cautela, pues la mejor explicación para la misma es en un escenario de equipo modesto y no sé si los fanáticos de los Cubs se encontrarían a gusto si se considera modesto al equipo de sus amores y sobre todo de sus desamores.

Tom Ricketts, principal dueño de los Cubs, está intentando darle al equipo un perfil más modesto en el gasto, pero también más sustentable.

La justa medida: La llegada de la familia Ricketts ha devuelto cierta sindéresis a la organización. Los llenos permanentes de la era de la Tribune Company no fueron tan automáticos en este Año 1 de los Ricketts. Algunos fanáticos castigaron al equipo y aunque el Wrigley Field estuvo bastante copado se pudieron adquirir entradas para casi todas las series durante todo el año. Por si fuera poco, los Rooftops vieron decaer la asistencia y algunos están al borde de la quiebra. Así, los tiempos de los Ricketts no parece que estarán signados por el gasto sin control. Los Cubs ya han renunciado a pujar por Cliff Lee en el invierno y el hueco en 1B pudiera ser llenado por una solución casera (convertir a Tyler Colvin o Josh Vitters en inicialista) y no por un agente libre de alto perfil. Contratar a Mike Quade encaja perfectamente con ese nuevo perfil de la organización: un hombre llamado a trabajar los cimientos del equipo más que a masajear el ego de superestrellas. Quade tiene la experiencia para ello.

Hombre de la base: Quade presenta en su currículo 17 años de trabajo como manager, sólo que en las Ligas Mayores apenas ha dirigido los 37 juegos que duró su interinato como manager de los Cubs en 2010. Pero en 2011 el equipo estará lleno de juventud y el trabajo principal del manager será lograr que los jóvenes Cubbies desarrollen todo su potencial para que el equipo pueda ser competitivo en poco tiempo. Quade luce un hombre idóneo para ese trabajo y en el último cuarto de la temporada recién terminada, el equipo mostró que puede andar bajo las riendas del nuevo manager.

Mike Quade, su exitoso interinato lo llevó al cargo de manager de los Cubs, pero paradójicamente eso puede volverse en su contra.

Espejismo: El problema es que el record de 24 ganados 13 perdidos que dejó Quade como manager interino de los Cubs, atentará en su contra. Los Cubs son un equipo de expectativas distorsionadas, después de todo sus fanáticos llevan años pensando que “este sí será el último año” sin un título de Serie Mundial. Tras el anuncio de la confirmación de Quade en el cargo, un fanático tuiteó algo así como que “ahora los Yankees son la única opción para Joe Girardi”. El tuitero estaba siendo irónico, pero la ironía para funcionar tiene que tener alguna base cierta y en este caso, la base es la creencia de que “todo el mundo está esperando el llamado de los Cubs para pertenecer a la organización, pues la organización este año sí va a acabar con la sequía y qué mejor lugar para estar que en el Wrigley Field el año que termine la espera”. Bajo esa expectativa, cualquier proyecto a futuro luce un insulto para los fanáticos, unos fanáticos que ya han esperado suficiente por la victoria. El reconstruir desde la base a un equipo cuya psique es siempre de equipo candidato a la Serie Mundial es un trabajo ya de por sí bien difícil como para que las expectativas de que el éxito inmediato del interinato de Quade se traslade a 2011 y 2012 lo pongan aún más cuesta arriba. Y lo pondrán.

Nuestro hombre: Para que Quade pueda tener éxito en su misión, necesitará de una organización plenamente comprometida con él. Pero esta gerencia general es la misma que en 2009 dañó la química del clubhouse cambiando a Mark DeRosa porque el lineup era demasiado derecho y que tras el fracaso de Milton Bradley hizo al equipo en 2010 más derecho aún de lo que era. También es la misma gerencia que se tomó el trabajo de ir preparando a Ryne Sandberg para que ganara experiencia como manager en las ligas menores y que al llegar el momento de escoger un nuevo manager para los Cubs lo hizo de tal manera que por los momentos pareciera que Sandberg no continuará en la organización. Entre Quade y Sandberg pareciera que la mejor opción era Quade, pero el que se especule sobre la continuidad de Sandberg con la organización de la que es una leyenda habla muy mal del proceso de escogencia del nuevo manager. Y en efecto, ese proceso fue muy mal hecho, porque al final fue un evento fortuito lo que permitió la decisión final.

La madre de Lou Piniella y el nuevo manager de los Cubs: No fue sino hasta que Lou Piniella adelantó su retiro que Mike Quade empezó a sonar como candidato a dirigir al equipo más allá del interinato. Antes de que Quade mostrara sus virtudes en esos 37 juegos, los candidatos con más interés de parte de la organización eran Fredi González, Sanberg y Girardi. Luego de los 37 juegos el hombre era Quade. ¿Qué habría pasado si la salud de la madre de Piniella no se hubiera deteriorado a tal punto de forzar el adelanto del retiro del manager? ¿Qué habría pasado si el record del interinato de Quade hubiera sido 13-24? Son preguntas del tipo “si mi abuela tuviera ruedas” pero que sirven para poner en perspectiva el compromiso de la gerencia con su propia decisión.

¿Cuánto esperarán los Cubs por el proyecto Quade?: El 2011 es un año de reconstrucción, donde la meta más importante para los Cubs es que el progreso de Starlin Castro, Tyler Colvin y Andrew Cashner no se estanque y que además se le unan otros novatos con opciones de consolidarse en las Grandes Ligas. 2011 será un año que no se debería medir por la columna de victorias y derrotas sino por el aporte de los jóvenes Cubbies. Pero, ¿está el equipo en condiciones de soportar otro año con casi 90 derrotas? ¿Le perdonarán a Quade un año así? Ahí está la clave para juzgar si esta decisión fue acertada o no.



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