
Aramis Ramírez corriendo en primera en la temporada 2010
Este es un blog de fanáticos, así que déjenme que me ponga personal en este post. La primera vez que llevé a mi esposa al Wrigley Field, Aramis Ramírez se ponchó en 3 turnos y las pocas veces que logró hacer contacto con la bola fue para dar fouls hacia atrás. Primeras impresiones son las que cuentan y para mi esposa aquello más que un mal día fue todo un estilo de jugar al béisbol. Desde entonces, cada vez que vemos a un jugador dar dos o más fouls hacia atrás en un turno, decimos que está aplicando el Estilo Aramis.
Lo peor del Estilo Aramis era el desgano que leíamos en el lenguaje corporal de Ramírez en estos dos años que pudimos verlo en vivo. Pero con todo y eso, en 2010 dio 25 jonrones y en 2011 mandó otros 26 fuera del estadio. Hay jugadores que batean tan fácil que uno termina pidiéndoles que sean como la novia del César y que parezca que hay algún esfuerzo en lo que hacen.
2010 y 2011 fueron dos años de desesperarse con Aramis, y aún así lo vi dejar en el terreno a un par de equipos y echarse los Cubs al hombro cuando comenzaba a calentar el clima de Chicago. El problema es que en estas dos temporadas, cuando el clima se hizo benevolente ya los Cachorros estaban bien pero que bien fuera de competencia.
El último desespero con Aramis fue cuando dijo que no aceptaría ser cambiado por el equipo durante la temporada, porque debía pensar en su familia. Nadie daba un centavo por la continuidad de Ramírez con los Cubs en 2012, por lo que un cambio hubiera podido darle al equipo un par de jugadores jóvenes que despertaran algo de interés de los fanáticos en la temporada que estaba en desarrollo y en la siguente. Dadas las circunstancias en que luego supimos se encontraba la gerencia de los Cubs en la época de cambios, el “no” de Aramis quizás fue más para las galerías que a una oferta en concreto.
Luego, llegó lo inevitable. Aramis se declaró agente libre, los Cubs le ofrecieron arbitraje para recibir su compensación en drafts y el jugador llegó a un acuerdo con los Cerveceros, firma que además de sacarle provecho a un mercado bastante flojo en la 3B, encaja bien dentro del esquema de pensar en la familia, ya que desde ese punto de vista la mudanza a Milwaukee es bastante amistosa, prácticamente solo desplazarse a un vecindario un poco más al norte.
3 años y entre 34 y 37 millones de dólares obtiene Aramis por su firma con Milwaukee, además de la ventaja de jugar bajo la cúpula del Miller Park los meses de frío sin tener que cambiar el escenario divisional. Volverá Aramis en repetidas ocasiones al Wrigley Field, y como siempre algunos pitarán por irse a un club de intensa rivalidad con los Cachorros y otros lo aplaudirán en homenaje a los momentos que le entregó a su anterior club. Y yo, esté o no esté Aramis de visita en el Wrigley, cada vez que vea a un bateador dar dos o más fouls hacia atrás en un mismo turno, diré “y dale con el Estilo Aramis”.


