
Nadie anticipó el éxito que ha tenido Carlos Silva en la loma de los Cubs
Carlos Silva llegó a los Cubs como una medida de emergencia. El equipo tenía que deshacerse a como diera lugar de Milton Bradley y la única manera fue intercambiar malos contratos con los Marineros de Seattle. Porque para los Marineros, la presencia de Silva se había convertido en un problema: 5 ganados, 18 perdidos, 6.81 de efectividad, casi todo el 2009 en la lista de lesionados y 21 millones de dólares por pagarle en los próximos dos años. Muchos analistas concluyeron que los Marineros habían salido ganando en el cambio y algunos catalogaban a Silva de peso muerto. En el mejor de los casos, las expectativas acerca del aporte que podría darle Silva a los Cubs eran más parecidas al control de daños que a cualquier otra cosa. Lo que obtuvieran de Silva, los Cubs lo tomarían con soda diciendo “bueno, aunque sea no está Milton Bradley”.
Pero Carlos Silva es otro. Analistas señalan cómo el Silva de 2010 tiene dos nuevos pitcheos, depende menos de su recta, que nunca fue muy poderosa, y además recuperó el control que lo caracterizó como grandeliga y que le permitió otorgar sólo 9 boletos en 188.1 innings lanzados en la temporada de 2005. Con récord de 8-0, efectividad de 2.93 y y 1.064 de WHIP, ha resultado el pitcher más efectivo de este primer tercio de la temporada 2010 de los Cubs. Su actuación ha hecho que los Cubs cambien sus planes en diversas ocasiones, porque venir desde el bullpen en juegos de abultada diferencia en el marcador era el destino que anticipaban para Silva, y hasta Carlos Zambrano pasó por el cuerpo de relevos mientras Silva luce cada vez más inamovible en la rotación, aunque entre su anterior y su última salida hayan pasado ocho días porque Silva sigue siendo el quinto abridor de los Cubs.
La actuación de Carlos Silva en 2010 no es explicable desde sus números anteriores. Nadie podía preverla, pero tampoco nadie debería usar su pasada estadística para intentar anticipar o explicar lo que viene. Y lo que viene, de seguir su actual tendencia, podría ser histórico: Desde Ken Holtzman en 1967, ningún lanzador de los Cubs había comenzado una temporada con récord de 8-0 y sólo otro lanzador venezolano lo ha hecho antes: Wilson Álvarez en 1994 con los White Sox. Si Silva gana el próximo, tendrá el mejor récord de ganados y perdidos al comienzo de una temporada para un lanzador venezolano en las Grandes Ligas, y emparejará a Holtzman que dejó su récord en 9-0 en el 67. Ojalá lo acompañé la buena actuación y también tenga el poco de suerte que necesita todo lanzador para sumar una victoria.

